Cómo prevenir la depresión en niños y adolescentes con ST

Varios estudios realizados los últimos años (1,2,3), nos muestran que existe una incidencia alta de depresión en personas con ST, tanto en niños, adolescentes y adultos. También, se ha señalado que los casos de peor pronóstico son aquellos que combinan ambos trastornos: depresión y Síndrome de Tourette. Si bien, los síntomas del trastorno depresivo en la adultez son fácilmente, detectables, en el caso de los niños y adolescentes no es tan fácil su detección.

No está claramente definido si esta asociación es de tipo genética, innata,( o sea que indefectiblemente tendrá una tendencia a la depresión por tener ST) o si se trata de un efecto secundario a los altos niveles de stress, ansiedad, frustración, a las dificultades en el entorno social que rodea al niño, adolescente o adulto.

Por otra parte, se ha reportado que, al igual que ocurre con los tics, la oferta farmacológica para tratar este tipo de depresiones asociadas al ST no siempre suelen tener el efecto deseado.

Es por ello que detectar la depresión en los niños y adolescentes, nos permitirá un trabajo focalizado en sus síntomas y en las causas que lo producen, pudiendo colaborar con su recuperación y con la prevención de nuevos episodios. Es un trabajo para mejorar su presente y de prevención para el futuro adulto. Mientras más tempranamente aprenda a gestionar los síntomas depresivos, tendrá menos probabilidad de ser un adulto depresivo.

CÓMO DETECTAMOS LOS SINTOMAS DEPRESIVOS EN LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES

 Los síntomas pueden variar según cada caso, pero en términos generales podemos observar:

*      Poco ánimo, falta de ganas y sentimiento de desesperanza (nada me sale bien, nada me divierte, todo lo hago mal).

*      Perdida de interés por lo que antes le interesaba (todo me da igual, ya no me entretengo con mis juegos favoritos).

*      Problemas de sueño (duerme más de o habitual, o por el contrario tiene problemas para dormir)

*      Problemas de apetito (poco apetito o excesivo apetito)

*      Sentimiento de culpa y autorreproches ( todo lo que ocurre es culpa mía)

*      Pensamientos negativos.

*      Síntomas físicos como dolor de cabeza, dolor abdominal.

Muchas veces, es frecuente que estos pensamientos y  sentimientos los asocien directamente a la presencia de los tics, o del “Tourette”. Suelen decir “que todo lo que les pasa es por culpa de sus tics, porque no pueden controlarse”. En otros niños, esta asociación no se produce tan claramente, y prevalecen los síntomas físicos, el aislamiento y el poco ánimo, niegan que están tristes, pero eso no significa que no estén deprimidos.

Como se puede observar, en los niños y adolescentes a diferencia de los adultos, es más frecuente que se encuentren con mal humor, que tristes. Sus padres pueden observar sus ojitos caídos y  su rostro de no estar a gusto.

COMO AYUDARLOS

Si eres familiar de una persona con ST + Depresión:

1.   Consulta al especialista, ya sea médico de cabecera o el neuropsiquiatra si ya ha sido diagnosticado con ST. Los efectos de los antidepresivos y la psicoterapia tienen efectos similares, por tal motivo, generalmente se recurre la terapia cognitiva y luego ante la falta de respuesta de esta, se recurre a la ayuda farmacológica.

2.   Aprende sobre la depresión y considérate como parte del equipo de ayuda.

3.   Dedica parte de tu tiempo a estar con él, para fomentar el diálogo.

4.   Anímalo a estar más activo, pero sin forzarlo porque puede ser contraproducente.

5.   No minimices sus problemas, porque esto aumenta su sentimiento de incomprensión. Frases como “esto es una tontería” “lo que te pasa no tiene importancia” no ayuda. Muestra empatía, “imagino lo difícil que debe ser sentirte así.” Por ejemplo. Pero, al mismo tiempo puedes integrar una mirada más optimista del tipo “Si lo miras desde este otro lado…a lo mejor podemos sentirnos mejor…”

6.   Proporcionar espacios de respiro  y estrategias de gestión del estrés. El ritmo de vida diario cargado de obligaciones y presiones desde la mañana hasta la noche, prisas contra reloj, discusiones, falta de actividades al aire libre aumentan los niveles de estrés. Si en cambio nos manejamos con tiempos más “humanos” y les proporcionamos semanalmente momentos de relajación  y ocio, estaremos proporcionando un buen recurso preventivo para la irrupción depresiva.

7.   Anímalo a realizar  a diario al menos una actividad gratificante y también actividad física. La actividad física reduce los sentimientos depresivos ya que produce elevación de endorfinas, la hormona que provoca sensación de bienestar.

8.   Ayudarlo a expresar sus emociones, a decodificarlas y a gestionarlas. Las personas que comparten sus emociones suelen tomar una conciencia más objetiva de sus sentimientos. Y buscar posibles formas de afrontar las dificultades.


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