LA IMPORTANCIA DE LA RELAJACIÓN EN LA GESTIÓN DE LOS TICS

Los tics son movimientos o sonidos que se realizan en forma involuntaria, cambiando de forma e intensidad.  El Síndrome de Tourette se caracteriza por la presencia de tics motores y fónicos en forma crónica. Tiene inicio en la infancia y suelen continuar con menor intensidad en la adultez. A pesar que las investigaciones científicas han avanzado enormemente en las últimas dos décadas, aún los mecanismos neurofuncionales que los disparan no se han desentrañado por completo. Tampoco existe medicación que los elimine y ni siquiera una medicación que con precisión pueda ser administrada para disminuirlos o suprimirlos, teniendo los niños, adolescentes y adultos que los padecen probar un abanico de neurolépticos que, en el mejor de los casos, disminuirá sus tics, con los consecuentes efectos secundarios (somnolencia, cambio de humor, disquinesias, parkinsonismo, problemas digestivos, etc.). Por ello, la terapia cognitivo conductual integral para los tics (CBIT), sin nacer al amparo de ningún laboratorio que las avale, proporcionan herramientas saludables para disminuir los tics. Lo hacen a partir psicoeducación, la gestión de dinámicas interpersonales, de técnicas de autoconocimiento, de técnicas de reversión del hábito, de exposición y prevención de respuesta, y también de la relajación. Logran de esta forma, alcanzar los mismos resultados que las terapias farmacológicas vigentes, pero sin los efectos secundarios de las primeras.

La relajación es el recurso más difundido entre los especialistas en salud mental para la gestión de los tics. Pero, ¿Cuán importante es este recurso para la inhibición de los tics?

·         Lo primero que debemos tener en claro que la relajación es una parte muy importante, pero no es todo el abordaje terapéutico. Muchos profesionales convierten la relajación en la única intervención que realizan para gestionar los tics. En realidad, existe un repertorio de técnicas que un especialista en trastorno de tics aplicará según cada paciente. Por lo tanto, la relajación es un recurso complementario del abordaje terapéutico, pero no lo reemplaza.

     No existe una única forma de relajarse, existen muchísimas técnicas y escuelas. Desde el yoga, el mindfulnes, dibujar mándalas, así como las distintas formas de meditación incluyen técnicas de relajación. Todas pueden ser válidas, y cada persona puede recorrer diferentes experiencias en este sentido hasta encontrar la que mejor se ajusta a su personalidad, a sus posibilidades, gustos y creencias.

 

      También existen recursos que, aunque no sean técnicas de relajación, pueden provocar en la persona un efecto relajante: la práctica de un deporte, el baile, cantar, un baño de inmersión, leer, etc. También suman a nuestro objetivo.

 

  Las investigaciones llevadas a cabo, así como la práctica clínica han demostrado que, si bien no existe un consenso en la población con ST sobre qué conductas pueden aumentar o disminuir los tics, sí existe un acuerdo generalizado que los tics disminuyen con la relajación.

 

  Las técnicas que recomendamos basadas en los principios de Jacobson, Schultz, y Alexander, fueron seleccionadas en función a nuestra experiencia terapéutica con pacientes con ST desde hace muchos años. En general, podemos afirmar que tienen la ventaja de ser aprendidas fácilmente tanto por niños, por adolescentes como adultos. Pueden ser practicadas en cualquier espacio y momento y su duración es flexible.

 

   Una de las ventajas más importantes es que la práctica de la relajación que os recomendamos favorece la percepción propioceptiva, es decir, la percepción de lo que ocurre en nosotros mismos, tanto a nivel físico como a nivel emocional. Este registro nos permite ser conscientes de la sensación premonitoria de urgencia del tic, o llamado también, tic sensorial. El tic sensorial es la sensación previa del tic, se trata de esa sensación de incomodidad, o de displacer, de ganas de hacer el tic, que lo precede. Si podemos registrar esta sensación, si somos más conscientes de ella, podremos tener más control sobre los tics.

 

  La relajación, además de proporcionar el registro propioceptivo, permite disminuir esta sensación previa, esta urgencia. La respiración profunda, la disminución del ritmo cardíaco, la oxigenación adecuada, la distensión muscular, promueven una disminución de la sensación displacentera del tic sensorial. Si disminuye el tic sensorial, disminuye también el tic motor o fónico.

 

  Disminuye también la ansiedad, presente en gran parte de los trastornos comórbidos del ST, tales como las fobias, el trastorno obsesivo compulsivo, el Tdah, el trastorno del control de los impulsos, etc.  A menor alteración psiquiatrica, menor cantidad de tics.

 

  La práctica de la relajación y una buena postura corporal permite afrontar las situaciones de estrés con mayor eficacia. La práctica diaria de la relajación permite que una persona pueda adoptar una postura corporal y una actitud mental saludable frente a una situación que genera tensión. Permite que cuando un adulto invite a ese niño o a otro adulto (que practica la relajación todos los días) a “relajarse” pueda automáticamente hacerlo, ya que tiene un registro claro y un entrenamiento de lo que es “cuerpo relajado”. Un cuerpo relajado como dijimos anteriormente, controla mejor los tics.

 

   El entrenamiento y educación en una postura corporal adecuada es una excelente alternativa frente a las posturas distónicas tan frecuentes, tanto en personas con Síndrome de Tourette, como con otros trastornos del neurodesarrollo. Las posturas distónicas se caracterizan por la adopción de posturas extrañas para sentarse o para estar de pie. Las reconocemos cotidianamente porque a la vista del que las observa sugieren incomodidad. “¿Cómo puedes estar sentado de esta forma?, ¡Pareces un tornillo mirando la televisión!, “si yo escribiera en la misma postura estaría muy incómodo”. El que las adopta manifiesta, por el contrario, sentirse a gusto en esa postura. El inventario de tics de Yale los incluye incluso como formas de tics complejos.

Por lo tanto, es fundamental que toda persona con trastornos de tics practique a diario la relajación. Y más saludable es aún que lo realice toda la familia, para aliviar los climas emocionales que aumentan los tics y facilitar los que lo disminuyen. Y porque si queremos que especialmente los niños y adolescentes adopten la relajación como hábito saludable, vale más una imagen que mil palabras. Recuerden, que es mucho más efectivo que vean a sus padres y hermanos practicar la relajación y posturas corporales adecuadas en algún momento del día, en lugar de pedir “¡oye... relájate!” o “¡siéntate bien!”

 

COMO PREPARARNOS PARA LA RELAJACIÓN

El espacio: Se trata de elegir un lugar donde nos sintamos cómodos, en casa o al aire libre, pero lejos de ruidos o luces molestas, donde no circule gente, para poder concentrarnos mejor. Poca luz, buena temperatura, puede agregarse algún elemento que nos guste como una velita, un aroma agradable. Música mientras sea suave y recomendada para este fin también se puede incluir.

La indumentaria: Simplemente ropa cómoda, que no ajuste.

 

Postura: Puede ser sentado en posición de cochero (para que te des una idea: como si estuviéramos conduciendo un carruaje con caballos, no te recuestas en el respaldo, y los brazos cayendo flojos a los costados). También puede ser acostado, en un lugar cómodo. El único riesgo de hacerlo acostado es quedarnos dormidos y no terminar el ejercicio.

Se busca una posición cómoda para nuestro cuerpo y luego se intenta no movernos al menos que sea necesario. En el caso de los niños esto es difícil. Los niños harán lo que puedan de acorde a su edad. Se le invita a realizar las pautas, pero no se obliga. Es fundamental cuidar el clima emocional con ellos. Si no pueden, no importa, no le riñáis, no transforméis la actividad en una situación tensa. La conciencia propioceptiva suele alcanzarse alrededor de los 9 o 10 años. Así que, en niños menores, se estimula a hacerlo, pero no se presiona, porque no pueden. Más aún si son hiperactivos o si los tics molestan. Se hará lo que se pueda. Y como os decía, puede más visualizar que es un hábito que los adultos tienen al que ellos se sumarán cuando su maduración neurocognitiva lo permita.

Del mismo modo, los adolescentes y los adultos se darán tiempo, estar quieto para algunos es fácil, pero para un gran porcentaje de l

as personas con ST es un desafío. Y por estar quietos, no incluyo los tics, que saldrán de todas formas. Me refiero a mo

vimientos voluntarios. Es importante darse tiempo, con que hayan conseguido estar un poco más quietos que al inicio daos por satisfechos. Como todos los aprendizajes, las primeras veces no saldrá, hasta que la práctica continuada vaya haciendo el resto.

LA RELAJACIÓN PROGRESIVA DE JACOBSON Y LA RELAJACIÓN AUTÓGENA DE SCHULTZ

A continuación, os recomendamos estos 2 ejercicios de relajación. Son los dos métodos más reconocidos y suelen ser muy eficaces para la disminución de los tics. Se pueden probar ambos y luego optar por el que mejor se adapta a cada manera de ser. Incluso pueden combinarse. En el caso de los niños pueden ser aprendidos primero por los padres para luego guiar a los pequeños en forma más simplificada (comenzar con tiempos breves de 5 minutos para luego ir aumentando de a 10 y luego a 15). A lo mejor, se sumen a la voz que escuchen imitando a sus padres.

Relajación progresiva de Jacobson: https://www.youtube.com/watch?v=STB1hXQL-5A

Relajación autógena de Schultz: www.youtube.com/watch?v=tu6STHiYJuY

 

 

 

 

Descubre cómo los Entornos terapéuticos de Realidad Viritual pueden ayudar a las personas con Síndrome de Tourette en la práctica de la relajación. haciendo click aqui