Cuando alguien llama solicitando asistencia psicológica o terapia CBIT para los tics o síndrome de Tourette, es frecuente que algunos padres (y también algunos adultos), duden de la efectividad de la terapia online y prefieran la modalidad presencial.
Es cierto que el contacto presencial es irremplazable desde lo humano. La posibilidad de encontrarnos, conocernos y compartir el mismo espacio siempre tiene un valor especial. A mí también me encanta conocer personalmente a mis pacientes y darles un abrazo. Sí, soy de las terapeutas que dan abrazos, siempre que la otra persona quiera. Online no podemos abrazarnos, pero nos enviamos mucho afecto a través de la pantalla.
Sin embargo, CBIT es un tratamiento muy estructurado, con tareas y ejercicios concretos. Por sus características, se adapta especialmente bien a la modalidad online.
Esto no se sostiene únicamente en la experiencia de quienes trabajamos de este modo. Diferentes estudios han obtenido resultados favorables con la terapia conductual para los tics administrada mediante videoconferencia.
Uno de los primeros ensayos piloto comparó CBIT presencial y por videoconferencia en niños y adolescentes. Ambas modalidades produjeron una reducción significativa de los tics y no se encontraron diferencias entre ellas. No obstante, la muestra era pequeña, por lo que sus resultados debían considerarse preliminares. Himle et al., 2012
Más recientemente, Capriotti y colaboradores estudiaron la aplicación de teleCBIT dentro de clínicas especializadas, incluyendo población infantil y adulta. Después del tratamiento, el 68 % de los participantes pediátricos y el 60 % de los adultos presentaron una respuesta clínica global favorable. Además, el tratamiento fue bien aceptado y el 93 % de las sesiones se desarrolló sin problemas técnicos importantes. Capriotti et al.
También se han realizado experiencias con CBIT grupal a distancia, programas online parcialmente guiados y otros tratamientos conductuales para los tics. En conjunto, los resultados son prometedores y respaldan la viabilidad de esta modalidad, aunque todavía necesitamos estudios más amplios que permitan determinar para qué personas funciona mejor y en qué condiciones. Una revisión reciente señala que CBIT ha mostrado eficacia tanto presencialmente como mediante teleasistencia. Kohler et al., 2025
En mi práctica clínica, cuando existe una buena conexión y las condiciones son adecuadas, los resultados que observo son muy similares a los obtenidos presencialmente. Esta es mi experiencia profesional y no sustituye los resultados de los estudios, pero sí coincide con lo que va mostrando la investigación.
En el caso de los niños, las sesiones pueden combinarse con juegos y actividades que muchas veces diseñamos de manera personalizada para ellos. Con los adultos también podemos compartir registros, documentos, gráficos e imágenes que dan soporte al tratamiento y hacen que la sesión resulte más dinámica y amena.
Además, la terapia online no tiene por qué limitarse exclusivamente al trabajo sobre los tics. Al final somos psicólogos —en mi caso, psicóloga sanitaria— y estamos acostumbrados a acompañar el sufrimiento humano en sus diferentes facetas. Junto con CBIT, podemos abordar la ansiedad, las obsesiones, la autoestima, las dificultades familiares o sociales y otros aspectos emocionales que estén afectando a la persona.
Recomendaciones para que la terapia online funcione bien
La eficacia no depende únicamente de encender una cámara. Para que la terapia resulte realmente útil, conviene cuidar algunos aspectos:
- Contar con un profesional formado en CBIT. Hacer terapia por videoconferencia no garantiza que se esté aplicando correctamente este tratamiento.
- Disponer de una conexión estable. Es importante poder observar con claridad los tics, ensayar las respuestas competitivas y mantener una comunicación fluida.
- Utilizar un dispositivo adecuado. Siempre que sea posible, es preferible un ordenador o una tableta apoyada y con una pantalla suficientemente grande. El teléfono móvil puede resultar incómodo para practicar algunos ejercicios.
- Cuidar la posición de la cámara. No siempre basta con ver el rostro. Dependiendo del tic, puede ser necesario observar las manos, los hombros, el tronco o las piernas.
- Buscar un espacio tranquilo y privado. La persona necesita sentirse libre para hablar, mostrar sus tics y practicar sin temor a que alguien la observe o interrumpa.
- Preparar el material antes de empezar. Registros, hojas de trabajo, recompensas, juegos o elementos necesarios para practicar deberían estar disponibles al comienzo de la sesión.
- Mantener una participación familiar ajustada. En los niños, la ayuda de los padres puede ser muy valiosa, pero no significa permanecer durante toda la sesión ni recordar constantemente que utilicen la respuesta competitiva. El apoyo debe favorecer la autonomía, no aumentar la vigilancia sobre los tics.
- Realizar las tareas entre sesiones. CBIT no ocurre solamente durante la consulta. La práctica breve y regular en la vida cotidiana es una parte fundamental del tratamiento.
- Adaptar la sesión a la edad y al perfil de cada persona. En algunos niños será necesario introducir juegos, descansos o apoyos visuales. En personas con TDAH, TOC, ansiedad, dificultades sensoriales o rasgos del espectro autista también pueden requerirse adaptaciones específicas.
Si todavía tienes dudas sobre la efectividad de CBIT online, mi recomendación es que, al menos, hagas una prueba. Somos pocos los profesionales especializados en este tratamiento y la distancia no debería convertirse en una barrera para acceder a él. A veces, una primera sesión es suficiente para descubrir que la cercanía terapéutica también puede construirse al otro lado de una pantalla.