Durante esta última década, numerosos estudios en el mundo occidental han puesto su foco en esta etapa porque se han dado cuenta que en los historiales de violencia de género, aparecen antecedentes desde la adolescencia. La posibilidad de detectarla en forma temprana, nos permite intervenir también en forma más temprana y evitar males mayores.

Al igual que en las parejas adultas, la forma que adopta violencia en los jóvenes está asociada a la violencia física, la violencia psicológica y la violencia sexual.
Sin embargo los porcentajes son diferentes. Se trata de una violencia bidireccional, tanto de chicos hacia las chicas, como desde la chicas hacia los chicos. Se calcula que el 50 por ciento se trata de violencia bidireccional. En cambio en la edad adulta, es mayoritariamente unidireccional, sobre todo de hombres hacia mujeres.

También muchas investigaciones revelan que en el caso de violencia ejercida por las jóvenes, el motor es “la descarga” frente a una injuria, una infidelidad, etc. El acto violento es vivido como un desahogo, se trata de una violencia defensiva. En el caso de los varones, en cambio, está asociado a una formas de control y de ejercicio del poder. Se trata de una violencia “intimidatoria”.

Se trata de un tipo de violencia, que los jóvenes no llegan a registrarla como tal, y minimizan los hechos con comentarios tales como “se le fue la pinza” “ se rayó”, lo que ocasiona que la situación violenta quede reducida a un hecho aislado, sin sentido. Solamente lo registran como agresión.

La agresión psicológica, como ha puesto de manifiesto Murphy y Hoover (2001) y O´leary y Slep (2003) podemos agruparla en varios tipos de agresiones psicológicas:

· actitudes de hostilidad y menosprecio (ej., hacerla sentir inferior, ignorarla, acusarla falsamente, culparla por todo)
· dominar o intimidar a la pareja (ej., amenazar con hacerle daño, causarle miedo)
· degradar a la pareja (ej., insultar, humillar),
· un control restrictivo (ej., preguntar insistentemente a la pareja dónde ha ido y con quién, aislarla de su entorno)
· conductas celotípicas
· conductas de acoso.

Las causas debemos buscarlas, tanto en determinantes culturales como familiares e individuales:
-La creencia de un amor romántico en la adolescencia a toda prueba, que debe soportar todas las tormentas que la vida le manda. La adolescencia es una etapa de la vida que es propicia a la búsqueda del amor incondicional. Como consecuencia del duelo por la desidealizacion de los padres.
-La violencia es vista como algo “normal” entre los adolescentes, es una forma de mostrar una personalidad “dura”, y también como una forma de vacilar entre ellos. Un 80% de las chicas y un 75% de los chicos no relacionan la falta de amor con el maltrato. Piensan que se puede agredir, hacer sufrir y causar daño, a alguien que queremos .

-Padres que fueron víctimas de violencia familiar, pueden convertirse en un modelo de identificación para los jóvenes.
-Ser espectadores de hechos violencia doméstica, porque los niños siempre se sienten involucrados en esos hechos. Repiten conductas de violencia y se sienten entonces culpables del clima de violencia familiar.
-Jóvenes que fueron víctimas de violencia tienen más riesgo de ejercerlas en sus relaciones amorosas.
Se trata en consecuencia, de experiencias que no se pueden elaborar por ser traumáticas, quedando enquistadas en el psiquismo, y que entonces se transmiten inconscientemente a la siguiente generación.
Por otra parte, las secuelas a nivel de la salud dejan marcas. En los jóvenes, aumenta el riesgo de volver a repetir la conducta violenta, sobre todo cuando pudieron comprobar que conseguían el control deseado. En las chicas, se han observado una gran aumento de trastornos alimentarios, en forma de bulimia, anorexia, atracones, etc.
Ana Meras Lliebre, en un artículo de Injuve (Instituto de la Juventud), propone dialogar con los adolescentes alrededor de los mitos que subyacen en la violencia de género. Para los mitos, nada mejor que realidades. Nos aporta las siguientes recomendaciones:

Nuestros hijos e hijas deben saber y aprender:
Que las parejas pueden tener diferencias y dificultades y que es normal e incluso saludable que discutan para gestionar sus conflictos, pero que en ningún caso es normal la agresión, ni física, ni sexual, ni psicológica.
Que el respeto y la valoración mutua es un prerrequisito para el amor, siendo lo primero exigible en toda relación humana, y lo segundo deseable.
Que la agresión es una elección que realiza quien la ejerce, siempre y en todo caso, porque siente que puede y tiene derecho a hacerlo.
Que la agresión no produce una reducción en el nivel de tensión existente, sino que al contrario la incrementa, y es igualmente controlable por el hombre y la mujer.
Que tras un acto de agresión el agresor debe denigrar a la víctima para mantener su consistencia interna y, por tanto, la relación empeorará y las agresiones serán más repetidas, crueles y duraderas.
Que la víctima se sentirá culpable y aceptará la definición que de sí misma hace el agresor ,para poder disculparlo. A esto le “ayudará” igualmente, pensar que ella provocó ese nerviosismo que él no puede contener, y que no es extraño que las parejas discutan, se insulten y peguen alguna vez.
Que los hombres que agreden no son enfermos y, por tanto, no se curan.
Que no tiene ningún mérito, soportar la violencia física y verbal de una pareja que no sabe amar y no se hace responsable de sus problemas.
Que el correcto manejo de la agresividad, refuerza la autoestima propia y del otro, nos afirma como personas y produce serenidad y bienestar.
Que el amor, es un hecho, no un supuesto.
La Asociación Vida sin Violencia, aporta los siguientes tips para identificar cuándo una relación es de dominio y control (puede terminar en violencia) …

  • Si no soporta a tus amigos / as y prefiere que quedéis siempre los dos a solas.
  • Si siempre es él quien decide cuándo quedar, a qué hora, dónde…
  • Si te dice que no le gusta que vayas a ninguna parte sin él y te lo justifica diciendo que no puede estar sin ti.
  • Si controla tu manera de vestir, maquillarte, hablar o comportarte.
  • Si se muestra protector y paternal hacia ti diciendo cosas como: «yo sé lo que es bueno para ti», » sé lo que te conviene»…
  • Si para conseguir lo que quiere hay veces que te hace sentir culpable.
  • Si te chantajea si no quieres mantener relaciones con él, poniendo en duda tus sentimientos hacia él.
  • Si te hace responsable de su infelicidad.
  • Si «le pone de los nervios» que le lleves la contraria.
  • Si te dice que sería «capaz de cualquier cosa» si le dejaras.
  • Si a veces «se calienta» y te dice que le dan ganas de pegarte.
  • Si no soporta no saber lo que haces a lo largo del día.
  • Si necesita saber todo lo que dicen tus colegas de él.
  • Si intenta tener controlado tu móvil para saber con quién hablas.
  • Si tiene la sensación de que le estás provocando para que «salte».
  • Si no se fía de lo que le cuentas y lo comprueba.
  • Si le cuesta mucho disculparse, y más si es ante ti.
  • Si siente que, como hombre, tiene que proteger a las mujeres.
  • Si no está dispuesto a ocuparse a las tareas de la casa y se escaquea todo el tiempo consiguiendo que le den todo hecho.
  • Si es él el que toma las decisiones importantes de la pareja.
  • Si se burla de ti y te avergüenza en público.
  • Si critica constantemente tus opiniones o tu forma de pensar.
  • Si no se interesa por tus cosas.
  • Si alguna vez se pone tan nervioso contigo que descontrola y sientes miedo.
  • Si te trata como si fueras menos competente que él.
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Bibliografía de referencia

-Julia Sebastián, Beatriz Ortiz, Macarena Gil, Marga Gutiérrez del Arroyo, Alba Hernáiz y Juan Hernández Universidad Autónoma de Madrid: La Violencia en las Relaciones de Pareja de los Jóvenes. ¿Hacia Dónde Caminamos? (2010) Revista Clínica contemporánea.
-Ana Mª López Fuentetaja Servicio de Salud Mental de Villaverde: Entrevista a Ángeles Torner .Menores y Violencia Familiar. Revista Clínica Contemporánea (2010)
-Ana Meras Lliebre: prevención de la violencia de género en adolescentes.
-Fundación mujeres: Guía de violencia de Genero www.guíaviolenciadegenero.com

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